Es domingo, asisto a misa acompañado de mi esposa” y mis dos hijos, “Embarazo No deseado 1” y “No parecido a mi”. Escucho al sacerdote hablar, me acuerdo de mis tiempos de colegio cuando a ese mismo líder religioso lo encerramos en el baño para robarle sus pertenencias. Supongo que ahora el nos ha perdonado y nos considera sus hermanos. La enseñanza del día de hoy esta algo aburrida por lo que decido escuchar algo de música nacional a cargo de la banda Suite Doble en mi IPOD.Siempre admiré el trabajo de Bernal, pero las curvas de Marta me cautivaron. Siempre admiré el apellido de Bernal, pero el cutis de Marta me atrapó. Poco a poco sentía la adrenalina fluir por mi cuerpo al son de “Profanar”. La nostalgia invadió mi pensamiento, recuerdo mi antiguo fetiche de hacer el amor en el Sanatorio de Prusia. Asistí a terapia durante muchos años para tratar mi problema. No es de extrañar que mi esposa se llame Marta Villegas, ella representa la unión de tan oscuro deseo. Me acuerdo el día que nos casamos, nos hospedamos en un hotel de montana donde reservé una suite doble.
El domingo en la tarde, mi familia y yo caminábamos por un reconocido centro comercial cuando de pronto, veo a Marta. No es un sueño, es ella, la suite, la doble, la que consiguió un patrocinio de una cervecería. De manera tímida y con mucho sudor doble en mis manos, me acerco para pedirle un autógrafo. La saludo con un gesto estúpido y nervioso. Marta accede a firmarme un pedazo de papel. Le indico que por favor le ponga una dedicatoria que diga “Lo hicimos en el Sanatorio”. Inmediatamente recibo una reprimenda de Marta y su acompañante me pega un puñetazo doble.
Una semana después, una avergonzada Marta se disculpa y me ruega que por favor la deje grabar en mi estudio. Le contesté con un disparo, el olor a huevo era evidente.


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